Los talleres ferroviarios fueron durante más de seis décadas parte de la vida cotidiana de Tafí Viejo y el principal motor de su progreso. Desde su cierre y tras algunas reaperturas parciales, sus pobladores guardaban la esperanza de que resucitarían con el anuncio de que circularía el convoy Apolo, traído de España, entre esa ciudad y San Miguel de Tucumán. El mismo gobernador que comunicó en 2008 esa casi concreción, luego de tres años y hace pocos días se ocupó de enterrar las pocas esperanzas taficeñas que quedaban: "Ya lo dije una vez, no creo que el tren a la ciudad de Tafí Viejo funcione. Está en manos de la Nación, pero no creo que se dé".

En nuestra edición de ayer dedicamos un amplio espacio al ex "gigante" ferroviario que se encuentra en estado de total abandono. De las 22 hectáreas de su superficie, sólo dos están ocupadas por actividad ferroviaria; el resto del predio es blanco constante de los saqueadores que se apoderan de sus maquinarias, hierros, chapas y ladrillos.

El 25 de mayo de 1910, el entonces gobernador Próspero Mena inauguró los talleres ferroviarios, unos de los más grandes de Latinoamérica; había comenzado a construirse en 1902. Se invirtieron $5,5 millones para construir los edificios y $1,1 millón en maquinarias. Su chimenea de 52 metros de alto por ocho de diámetro presidió durante años las almas taficeñas. En la década de 1950, trabajaban 5.663 personas, se fabricaban por mes 24 vagones de carga, 11 coches de pasajeros y dos locomotoras a vapor, y cinco toneladas de repuestos. Se construyeron allí el primer tren presidencial y los primeros vagones con aire acondicionado. Los talleres dejaron de funcionar en 1977 durante la última dictadura militar y fueron reabiertos con la llegada de la democracia, por el entonces presidente Raúl Alfonsín en 1984. Fueron transferidos a la provincia en 1994 y un año después, durante la administración de Antonio Bussi, fueron cerrados. Néstor Kirchner anunció su apertura parcial en 2003. Transcurrieron desde entonces casi cinco años hasta que en octubre de 2008, se lanzaron las obras de refacción financiadas por la Nación en la nave de vagones de los talleres ferroviarios. El Poder Ejecutivo Nacional anunció su intención de que en Tafí Viejo se repararan 10 vagones por mes. La presidenta Cristina Fernández de Kirchner participó del acto a través de una videoconferencia. También en octubre de ese año, el mandatario provincial anunció que el viaje inaugural del tren traído de España iba a realizarse en diciembre de ese año.

La realidad es que en el inmenso predio quedan restos de galpones herrumbrados, que van siendo destechados minuciosamente, restos de locomotoras a las que se les han aflojado las tuercas para robarles el cobre y el acero de sus estructuras.

Ese inmenso patrimonio está bastante destruido, pero tal vez parte podría recuperarse para la comunidad. El municipio taficeño o la Provincia podrían solicitarle a la Nación la cesión del predio abandonado y, por ejemplo, reciclar los galpones para salas de espectáculos o de esparcimiento para los niños, o para otro tipo de actividades sociales, como hicieron en Rosario de Santa Fe.

Los talleres de Tafí Viejo fueron una realidad y terminaron siendo una promesa incumplida. Sería lamentable que dentro de diez años sólo quedaran algunas paredes en pie de ese antiguo e histórico gigante.